
Si estás leyendo esto es probable que estés pensando en tener un Bearded Collie. Esta encantadora raza escocesa no sólo destaca por su belleza, sino también por su carácter excepcional, su actitud amigable y su energía inagotable.
Pero detrás de cada foto adorable de nuestros perros hay una historia de esfuerzo, compromiso y entrega total.Y preferimos ser sinceros con los futuros propietarios de nuestros cachorros.

Tengo que decirte que esta raza no es para todos. Si buscas un perro independiente o de bajo mantenimiento, quizás deberías considerar otra opción.
Ahora bien, si estás convencido y dispuesto a dedicarle tiempo, ejercicio, mucho cariño y un buen cepillado regular, estamos seguros que el Bearded Collie es una buena elección y puede convertirse en tu mejor amigo.
En Maeluma, criamos con responsabilidad, respeto y mucha pasión y amor. Las pocas camadas nacidas en nuestra casa parten de una selección cuidadosa y una inversión de tiempo, emocional y económica importante. Nos aseguramos de que cada cachorro se socialice desde pequeño, reciba los controles veterinarios adecuados y se entregue a familias comprometidas y amorosas.
Durante las primeras semanas de vida, el tiempo deja de pertenecernos. Las madrugadas están llenas de chequeos, alimentación, limpieza, control del peso y atención constante a la madre y sus cachorros.

Criar para nosotros no es un negocio. Antes de la monta ya hay gastos: estudios genéticos, pruebas de salud, visitas al veterinario, alimentación de calidad. Y después hay ecografías, suplementos, desparasitaciones, vacunas, microchips, socialización, juguetes, mantas, controles… No somos un criadero de perros, somos criadores de Bearded Collie.
Criar con responsabilidad implica formación continua: sobre genética, etología, alimentación y comportamiento canino. Un criador serio se forma, consulta a expertos, y no deja de evolucionar nunca.
Aunque intentamos asegurarnos de que van a ir a hogares amorosos, ver partir a cada cachorro deja un vacío inmenso. Son parte de nuestra vida, los hemos visto abrir los ojos, dar sus primeros pasos, jugar, crecer… No se van cachorros, se van pedacitos de nuestro corazón.
Además, el vínculo con cada cachorro no termina cuando se van de casa. Un buen criador está disponible de por vida para responder dudas, brindar apoyo, e incluso acoger de vuelta al perro si fuera necesario. No vendemos “productos”; entregamos vidas.
A pesar de todo esto, criar con amor y ética es una de las experiencias más hermosas que existen. Ver crecer a un cachorro sano, equilibrado, y saber que contribuirá a la felicidad de una familia (y a la preservación de esta raza maravillosa), lo compensa todo.
